Celestes de cuerpo y alma
El Teniente de Rancagua presentó un lleno semejante a las jornadas más gloriosas del equipo celeste y que aún viven en la memoria de los fanáticos.
El Teniente de Rancagua presentó un lleno semejante a las jornadas más gloriosas del equipo celeste y que aún viven en la memoria de los fanáticos. Cobresal arribó en calidad de líder y abandonó la ciudad histórica degustando el sabor amargo de la derrota. O´Higgins le arrebató el tesoro con armas limpias y plena justicia. La Sexta Región sueña con el ascenso...
Texto: Raúl Neira, enviado especial a Rancagua.
Emocionante. Conmovedor. Veinte m il almas que se unen en un grito de amor y pasión que no sabe de épocas ni amarguras monetarias. El “Ohi Ohi ra ra...” retumbó en la cancha de El Teniente igual que aquellas jornadas históricas del 78 y 79... O´Higgins, atrevido e irrespetuoso con la epopeya de los grandes, transformaba la pasividad de la Sexta Región con sus campañas estelares cuyo destino final era la Copa Libertadores de América. No era todo. El fanatismo olvidaba fronteras y el viaje hacia Santiago, en duelos ante Colo Colo y Universidad de Chile, lo realizaban entre 10 y 15 mil rancagüinos.
Otros tiempos, claro. No están Miguel Angel Neira, Juvenal Vargas, Waldo Quiroz, René Valenzuela, Guido Coppa, el Chago Gatica, Luis Droguett, Miguel Angel Leyes... Ni siquiera sobrevivió al avance de los años el popular Clan Celestín. La barra tiene por nombre Trinchera Celeste, secundada por Pachuco, un hincha caracterizado de minero que recorrió con éxito los cuatro costados en busca del Ohi Ohi... Nadie resistió la tentación de apoyo hacia un grupo de jóvenes, muchos de ellos desconocedores del pasado glorioso, pero conscientes de la tremenda importancia del desafío actual. La cita, 20 horas del sábado 3 de octubre, corrió de boca en boca durante la semana previa. Los hinchas de O´Higgins respondieron con la enorme pasión del ayer, reservada tal vez para grandes ocasiones.
El héroe. “Nací el 15 de abril de 1977. Mi primer equipo fue Municipal de el Quisco, donde jugué desde el 90 al 95. Ese año me llevó a O´Higgins el profe Germán Medina...” Carta oficial de presentación de Jaime González Vidal, nuevo héroe celeste a partir de la fría noche primaveral de octubre. Su mérito, batir al invencible portero Pedro Vargas, empalmando de cabeza el centro de Alejandro Tobar. Fin de las tensiones, del sufrimiento, de la angustia y las arrogancias. El íntimo pronóstico de Cobresal –“son cabros jóvenes, no van a soportar la presión de estar arriba y jugar con estadio lleno” refiriéndose a O´Higgins- viajaba derechito al tarro de las declaraciones perdidas. Gonzáles Liquidó de la forma más complicada. Su baja estatura – 1.73 m.- no fue obstáculo para saltar en plena área superando a Orellana y Acevedo, los centrales nortinos. Sobre el filo de los 90 reglamentarios, el delantero celeste pudo liquidar por abajo y falló. Qué importó a esas alturas, si la fiesta ya estaba comenzando.
El técnico. “Disfrútalo, disfrútalo...” El camarín local no alcanzaba para cobijar tanta alegría. El ohi ohi se escuchaba más fuerte que nunca, porque O´Higgins era el nuevo puntero de la Primera B. Entonces llegó Waldo Quiroz –el 8 Celeste en la época de éxitos- para saludar a su amigo René Serrano con las palabras que encabezan estas líneas. El técnico –lateral izquierdo en idéntico equipo- celebraba en la intimidad trasluciendo una serenidad no acorde con las circunstancias alegres. “El estadio lleno hizo recordar mi época de jugador, donde logré objetivos importantes, pero uno debe vivir el presente. Este triunfo de O´Higgins tiene un doble mérito. Ser líderes a pesar de la crisis económica que afronta el club nos hace sentir un lindo orgullo. Pasaron momentos difíciles, aunque nadie aflojó. Había que entrenar duro, cuidarse, pues son ellos quienes tienen que resolver en la cancha... Por lo mismo se me ha hecho fácil conducir a este grupo de jóvenes. El diálogo es de frente, no hay cuestiones raras, no hay envidia. Ahora viene lo complicado. Llegar no es tan sencillo como mantenerse. En ese sentido la película es clarita. La ilusión de ascender está, no hay que disimularla, pero no está en mi prometer nada...”. “Es un padre para nosotros”, afirman. Quienes lo conocen más de cerca no dudan en calificarlo como un buen técnico. Saludables comentarios para quien debutó esta temporada en el fútbol profesional.
El partido. La crisis económica de O´Higgins obligó la aparición de jugadores jóvenes en el equipo de honor. Es así como el promedio de los 11 celestes que comenzaron el duelo ante Cobresal es de 22 años. La intimidad de O´higgins decía: “Primera vez que jugamos con tanta gente. Es cierto que motiva bastante, pero durante los primeros minutos sentimos la presión. No sé si estábamos asustados, puede ser, sería entendible. De ahí que Cobresal se viera superior a nosotros...” Nada más real. Danilo Figueroa y Rubén Dundo mandaban en el medio, pero bajaron en el área, donde vale. El argentino pudo cambiar el fin de los cuentos cuando no conectó un rebote en el meta Armentía, que había achicado eficazmente a Patricio Reyes. Dundo garabateó al aire y Nichiporuk se tomó la cabeza. Fue un síntoma.
O´Higgins volvió al ruedo tras el descanso ya más sereno. “Entendimos que era LA oportunidad de quedar punteros. No podíamos fallarle a la gente ni a nosotros mismos”, sentenció Tobar. Dicho y hecho. La presión local se hacía cada vez más insostenible y a Cobresal le costó bastante abandonar su terreno. Al tanto de González le siguió la venganza forastera. El partido fue de ida y vuelta, manejado si por el superior juego colectivo y físico de los celestes.
El enojo. “Siembre nos terminan cagando, siempre...” El meta Pedro Vargas no escondía su impotencia cuando caminaba rumbo a los vestuarios. La frase lanzada al aire tenía como destinatario al juez Luis Osorio. En rigor el cometido del réferi no correspondió al nivel del partido, pero no tuvo que ver en el resultado final. Cortó mucho el juego y no aplicó los minutos de descuentos correspondientes. Pecados pequeños. De todos modos, nada explicó los reclamos postreros, atribuibles por cierto a la pérdida del liderato. Descompuesto Nichiporuk le enrostraba su mal desempeño. Danilo Figueroa recibió, en plena cancha, la burla de un hincha celeste: “Somos punteros”, le gritaron. El volante quiso correr tras él y luego recapacitó. Wilson Fre intentó decir, en caliente, que nadie quiere ver a su equipo en Primera A...
Lo cierto es indiscutible es que Cobresal resultó superado por O´Higgins. Y cuando fue mejor, falló donde el nuevo líder estuvo implacable. Jaime González desniveló un partidazo digno de las 20 almas que hicieron recordar –con el Ohi Ohi que aún vive- las hazañas celestes del ayer y que hoy lo llevaron a la cima.


